Tuesday, June 17, 2008

LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS. ORIGEN-CARÁCTER-VALOR.

Tragán, Pius-Ramón (ed.); LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS. ORIGEN-CARÁCTER-VALOR; Verbo Divino, Estella (Navarra), 2001.
Profundo estudio publicado por la editorial Verbo Divino a partir del congreso sobre los evangelios apócrifos que se celebró en Montserrat en marzo de 2007. Aunque entre los autores que presentaron sus ponencias están investigadores como Antonio Piñero, y algún otro cuyos argumentos chocan con la doctrina de la Iglesia Católica, podemos hacer un balance positivo de dicho congreso, y de sus actas, ya que todos son estudiosos muy serios, aunque no comparta las tesis de todos ellos, ni mucho menos. También hay que tener en cuenta que escriben autores que me han parecido muy recomendables, como Agustí Borrell, Puis-Ramón Tragán... Del general de la obra se pueden sacar conclusiones interesantes, defendidas incluso por esos autores más problemáticos para la Iglesia. Una de estas conclusiones es la siguiente: ninguno de los evangelios apócrifos (salvo el de Tomás, según algunos autores, y para partes determinadas de él, y el de Pedro -y ni mucho menos es segura esta conclusión) tiene la antigüedad de los Evangelios Canónicos; éstos son del siglo I (incluso pueden ser anteriores al 70 d.C., aunque esto no se defiende en el libro), y aquéllos, del siglo II hacia delante. Por tanto, detrás de la formación del canon, a partir de mitad y finales del siglo II, no habría una conspiración de la Iglesia poderosa para acallar las verdaderas tradiciones de la vida y obra de Cristo, sino el convencimiento pleno de que los cuatro Evangelios Canónicos -Marcos, Mateo, Lucas y Juan- (y demás obras del Nuevo Testamento) eran mucho más fiables que los otros, por ser más antiguos, y por representar la tradición apostólica. Las obras apócrifas, sobre todos las gnósticas, contradecían muchas veces lo que los seguidores de Cristo por entonces ya consideraban esencial en su fe. Otras veces, como ocurre con el Protoevangelio de Santiago, la intención del autor era rellenar lagunas de la vida de Jesús y sus seres cercanos, aspectos en los que los canónicos no satisfacían; por tanto, en esos casos, el objetivo sería el de edificar a las comunidades de origen de dichos escritos. Estos últimos evangelios gozarían de mucha relevancia durante siglos, como se observa en las realizaciones artísticas medievales, e incluso serían usados por la propia Iglesia, aunque reconociendo la precaución que había que tener al tratarlos.
Por tanto, podemos terminar esta recensión asegurando que los evangelios apócrifos no aportan prácticamente ningún dato histórico nuevo acerca de la vida de Jesús (muy a pesar de los seguidores del Código da Vinci, "and company"); su interés radicaría en la información que proporcionan en lo referente a los orígenes del Cristianismo, los cuales fueron muy plurales, y en los que la tradición verdadera, la apostólica, tuvo que hacer frente a herejías como la de los gnósticos, que intentaron producir obras que supuestamente recogían las revelaciones secretas de Jesús a sus elegidos. Muy recomendable la obra, amigos y amigas. Sigamos defendiendo a nuestra Iglesia


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